Temporizar en la Empresa

Es complicado establecer los tiempos adecuados en la empresa. Se tiende, debido a la sociedad que hemos creado, a la histeria, a la falta de paciencia. Hoy en día, como consumidores, estamos acostumbrados a la inmediatez, “lo quiero ahora como yo quiera”.

Pero, en una pequeña empresa, que se está abriendo al mercado internacional, cómo debe medir los tiempos. Normalmente se miden según la experiencia, lo que se ha vivido anteriormente. Claro está, abrir mercados internacionales, no lleva el mismo tempo.

En el protocolo de un departamento internacional, una vez que hemos diseñado el producto o productos que vamos a comercializar, está el trabajo de oficina, “desk work”, indagar y recopilar información útil para ir tomando decisiones. Esto lleva unos meses debido a la sobreinformación que tenemos, separar la información relevante de la que no aporta nada.

Después de esta etapa, debemos seleccionar la forma de entrada en dichos mercados. Normalmente se buscan “partners” en los mercados de destino, ellos saben mejor que nosotros, qué busca el consumidor de nuestro nicho de mercado, y vamos testando nuestro producto. Es muy importante, esencial diríamos, escuchar qué debemos modificar de nuestro producto para dichos mercados, o al menos, las estrategias comerciales que estamos aplicando de manera genérica.

En la era de internet, la labor de campo de realizar múltiples visitas a dichos mercados, ya no es necesario, aunque sí debemos viajar para “sellar” los acuerdos con nuestros colaboradores, ya que no es suficiente conocerse por Skype. Al final la confianza se asegura con un apretón de manos, afortunadamente en esto no hemos cambiado. A partir de este momento, todo resulta más fácil, ya que nuestro colaborador se involucra en nuestro proyecto y todo comienza a fluir mejor. Es normal que al principio existan dudas respecto a nuestro producto y cómo digerirlo en ese mercado de destino.

Por lo tanto, debemos medir y temporizar los resultados en los mercados internacionales, máxime si la inversión que realizamos es mínima. El proceso natural siempre ha sido “sembrar” para luego recoger. Debemos valorar si merece la pena la inversión en recursos humanos y financiera, ya que acelerar la maduración para recoger la cosecha antes, puede matar la planta…y acabar con nuestro proyecto de expansión internacional.

 

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