Teens 2010: el digital nativo-móvil

Al hablar de cambios en la demanda y de los hábitos de los consumidores, no podemos excluir a los más jóvenes. La adolescencia es la etapa de la vida más influyente en el desarrollo de las preferencias, hábitos y actitudes que permanecerán con el paso del tiempo a medida que estos jóvenes maduren y entren en el mundo laboral. Además, dichos hábitos configuran también la manera en la que los adolescentes aprenden y, por lo tanto, de qué manera es necesario enseñar.

Según un estudio desarrollado en 2009 por Creafutur, la característica fundamental de consumo del adolescente es su relación con la tecnología y, fundamentalmente, con la tecnología móvil.

Los teens pasan más tiempo en casa porque no necesitan salir para relacionarse. Internet ofrece espacios, centros comerciales virtuales y redes sociales a las que pertenecer. Dependen absolutamente de la familia y muy pocos compaginan estudios con trabajo. Pasan menos tiempo con los adultos y la relación es muy virtual. Su ocio es tecnológico y, si bien en una primera fase es gratuito, tiende a serlo cada vez menos.

La tecnología, además de propiciarle dispositivos para divertirse y comunicarse, le ofrece la posibilidad de desarrollar pequeñas ideas de negocio y trabajar en nuevos empleos sin pautas ni horarios.

Su consumo de ocio se reduce y se vuelve básicamente funcional. Se produce un distanciamiento y un utilitarismo de la relación familiar porque el teen está demasiado solicitado por las alternativas sociales digitales.

Los jóvenes serán reconocidos como teens hasta los 35 años. Los teens actuales se muestran optimistas respecto al futuro y piensan que serán independientes económicamente, pero si no cambian las cosas, la mayoría de los adultos-jóvenes del período 2020 todavía vivirá en casa con sus padres.

Igual que el resto de consumidores, los adolescentes tendrán que priorizar los productos pequeños, funcionales y asequibles. Su ocio será más tecnológico que nunca, y los dispositivos multiusos interconectados les permitirán tener movilidad, ubicuidad y conectividad totales. Pasarán más tiempo en Internet para relacionarse, entretenerse e informarse. La tendencia a Internet móvil va en aumento.

Nuevos hábitos de compra

En el futuro crece el consumo de los adultos-jóvenes en los centros comerciales integrados a las ciudades y baja el de los centros comerciales suburbanos. Cada vez se quedarán más en casa, evitarán ir a lugares que comporten un consumo añadido y se socializarán más a través de las redes sociales. A la hora de comprar, continuará siendo de gran importancia la opinión de la familia y los amigos, pero se incorporarán como fuente de confianza los comentarios de los usuarios de la red.

La digitalización es un fenómeno sin precedentes en la historia que permite escuchar música, la radio, estar informado, ver programas, etc., y todo desde un único dispositivo y a un sólo clic. Aunque estos fenómenos están alterando, y todavía lo harán más, nuestros hábitos de consumo de medios, los medios de comunicación como tal continuarán perviviendo vinculados a los hábitos de conducta.

Respecto a comprar por Internet, creen que se resolverán los problemas que ahora les preocupan –desconfianza en el servicio y en los modelos de pago– y por tanto aumentarán las compras. En Internet seguirán predominando igual que hoy en día los productos no físicos, como la música y los viajes. Esto dará origen a nuevos modelos de comercialización que permitirán acceder a contenidos de calidad por pago o a cambio de recibir y ver anuncios publicitarios.

Parecen dispuestos a realizar compras de proximidad y cada vez más a través de medios interactivos. Prefieren comprar todo en el mismo lugar en oposición a la tienda especializada. Por tanto hay oportunidades en la proximidad y en la comunicación, ya que se deberá llenar el vacío de informarse (la prescripción que tradicionalmente han hecho las tiendas) y este puede ser el papel de las redes sociales, los blogs, etc. La conducta social generalizada será pedir productos de empresas responsables socialmente, que traten igual a hombres y mujeres, que no utilicen mano de obra infantil y que tengan las fábricas en el propio país.

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