Estandarización pedagógica de contenidos en e-learning

El e-learning representa el punto culminante del desarrollo que ha experimentado la educación a distancia a través de los años, al recoger las oportunidades que las tecnologías de la información y la formación pueden aportar al alumno. Sin embargo, ¿cuál es el papel que deben cumplir las TICs y cuál la pedagogía en estos entornos virtuales de aprendizaje?

Se puede definir la teleformación como “el proceso de enseñanza-aprendizaje que se realiza a través de Internet, posibilitando una formación multidisciplinar, interactiva y actualizada, en la cual el alumno es el protagonista de su propio aprendizaje” (Ánfora, 2003).

Los nuevos entornos de e-learning o teleformación trajeron consigo un cambio radical en la forma de enseñar y aprender respecto al concepto tradicional de formación a distancia, al caracterizarse por los siguientes aspectos:

  1. Modelo educativo centrado en el alumno: Partiendo de las características personales del alumno y de sus procesos de aprendizaje, y aprovechando las posibilidades del medio.
  2. Facilidad de acceso: La formación llega a más personas mediante la eliminación de barreras de espacio y tiempo
  3. Universalidad: Permite acceder a una red enorme de información de cualquier lugar del mundo, en continua actualización.
  4. Flexibilidad: La formación se adapta a las necesidades y posibilidades del alumno (conocimientos previos, disponibilidad horaria, ubicación geográfica).
  5. Seguimiento personalizado: El tutor puede conocer de forma instantánea y con gran nivel de detalle la evolución de cada uno de los alumnos.
  6. Interactividad: Las nuevas tecnologías posibilitan la comunicación entre los diferentes agentes de la acción formativa, así como entre el alumno y el contenido.
  7. Actualización: Los materiales y los recursos didácticos se pueden mantener constantemente actualizados.

Muchos desarrolladores de este tipo de formación han centrado sus esfuerzos en dotar a los contenidos de un gran número de posibilidades tecnológicas, dejando a veces en un segundo plano el correcto diseño pedagógico de los materiales.

Sin embargo, hay que subrayar que la utilización de herramientas TIC no es sinónimo de calidad en la enseñanza. La tecnología constituye un medio que correctamente utilizado conduce a la consecución de los fines previstos. Pero la mera utilización de herramientas tecnológicas avanzadas no presupone la calidad de los contenidos educativos desarrollados. Disponer de herramientas variadas y potentes es un factor positivo, pero éstas solamente contribuirán a la calidad de los contenidos cuando se utilicen de forma adecuada desde el punto de vista pedagógico, con unos objetivos concretos y no simplemente para conseguir resultados más espectaculares o atractivos.

Se puede afirmar que la madurez pedagógica de estos entornos virtuales de formación camina un paso por detrás de la evolución tecnológica. Si desde el origen de esta formación se comenzaron a investigar con profusión las posibilidades técnicas que podían utilizarse, el mismo esfuerzo no se invirtió en estudiar y analizar las posibilidades pedagógicas de los nuevos entornos, las adaptaciones necesarias y el óptimo uso de los medios técnicos para favorecer el aprendizaje.

Sólo recientemente, cuando los aspectos técnicos están cada día más consolidados y resueltos y las plataformas de formación virtual son cada día más numerosas y potentes, se ha empezado a trabajar en las consideraciones pedagógicas de este tipo de formación. No obstante el proceso es todavía incipiente y no existen resultados definidos y aceptados de forma general.

 

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