El emprendimiento como alternativa a la crisis

Está demostrado que el emprendimiento es una actividad muy beneficiosa para las sociedades y economías actuales. Dadas las condiciones del mercado laboral y el desempleo en España, ¿por qué no fomentar el emprendimiento como alternativa a la crisis? Para lograr avanzar en este sentido será necesario incidir en ciertos factores estructurales que hacen que el espíritu emprendedor esté poco arraigado en nuestra sociedad.

La situación económica española actual es, cuanto menos, complicada. Sobre todo en relación al mercado laboral y el desempleo. La crisis que está afectando duramente a España desde el año 2008 ha generado unas altísimas tasas de desempleo que elevan por encima de los 5.273.000 el número de personas paradas (el 22,8% de la población activa), según los datos de la EPA para el Cuarto Trimestre del 2011. Esta situación es más preocupante si cabe entre los jóvenes, donde las tasas de desempleo se elevan a casi el 50 por ciento, lo que provoca que la situación de muchas familias y jóvenes sea muy difícil.

Ante este escenario, el emprendimiento aparece como una de las vías más atractivas para mejorar la situación, no sólo por contribuir a la reducción del desempleo, sino también porque está demostrado que es una actividad altamente beneficiosa para las sociedades y economías actuales.

Sin embargo, hay una serie de factores que dificultan que la sociedad española sea más emprendedora: culturales, institucionales y económicos. Éstos, en otros países, motivan el emprendimiento, pero en  el caso español, juegan en su contra.

Otro de los factores que condiciona fuertemente tanto el desempleo como el emprendimiento es la educación. En España, en líneas generales, no se llevan a cabo adecuadas estrategias de educación y formación emprendedoras, las cuales debieran realizarse durante todas las fases educativas de la vida de una persona. Sin embargo, éstas no se llevan a cabo ni en la enseñanza primaria, ni en la secundaria, ni tampoco en la universitaria.

El caso de las personas universitarias es especialmente relevante. Su emprendimiento es, si cabe, el más interesante. El valor añadido que suelen aportar las iniciativas empresariales que provienen de los universitarios es superior: mayores índices de innovación, mayor calidad de las iniciativas y, en definitiva, mayor estímulo de la competitividad.

Sin embargo, en nuestro país, en general sucede lo contrario: los universitarios ni emprenden, ni encuentran trabajo. Las tasas de emprendimiento de los jóvenes titulados universitarios españoles son casi la mitad que las de los europeos. Según los últimos datos del Proyecto GEM, el Global Entrepreurship Monitor, mientras en España sólo el 5,3% de los titulados españoles eran emprendedores, en Europa lo eran el 9,5% y en Estados Unidos lo eran el 30,2%.

Fuente: elaboración propia de FORTEC a partir de los informes GEM 2010.

Es cierto que el Gobierno Español parece haber incluido el problema en su agenda. Lo muestran los incentivos al emprendimiento incluidos en la reciente y controvertida Ley de Reforma del Mercado Laboral. Sin embargo, el escaso espíritu emprendedor es una cuestión compleja, multidimensional y muy arraigada en la cultura española. Por eso, se hace necesario incidir también sobre el resto de factores comentados: culturales, institucionales, económicos y educativos (por ejemplo, sin un acceso a los créditos o sin una universidad que forme y fomente el emprendimiento, se hace difícil esperar que la situación cambie demasiado).

Por esta razón, se percibe como necesario continuar estimulando cambios en todos los planos comentados para que la sociedad española sea más emprendedora. Y para ello se requiere la involucración de todos los agentes sociales y económicos del país.

Esta entrada fue publicada en ARTÍCULOS DE INTERÉS y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario