“Tiempos cambiantes, tiempos de oportunidades”

Cuando oímos la palabra cambio, la mayoría de las personas lo ven como algo negativo: voy a tener que cambiar mis hábitos aprendidos, gente diferente, me voy a tener que trasladar de ciudad, de país etc. A unos otros pocos, le ocurre todo lo contrario, disfrutan cambiando cada cierto tiempo de trabajo, de gente….

Culturalmente y en la educación, precisamente, no se ha fomentado que el cambio siempre ocurre inexorablemente, es una ley natural y universal, una de las leyes inmutables, que no dependen de qué tipo de gobierno tenemos o de qué familia procedas…a todos nos afecta.

Sin embargo, habitualmente oímos en las conversaciones de café, “que me quede como estoy” “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Frases lapidarias como éstas, que no tienen sentido en los tiempos que corren…

Las personas no somos los mismos conforme el tiempo discurre, a nivel experiencial o la visión que tenemos de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, aunque incluso físicamente no hayamos cambiado tanto.

Con las Organizaciones Empresariales ocurre lo mismo, deben cambiar de la mano de la realidad que nos rodea. Si los miembros de una organización empresarial cambian, que lo van a hacer,  la organización debe ir en consonancia a sus integrantes. Si la información de una célula no se trasmite bien, surgen las enfermedades, especialmente el cáncer, es por esto que podemos aplicar este mismo axioma al resto de las situaciones. En realidad es cuestión de que discurra la información correcta, que se trasmita y llegue la información adecuada en el momento adecuado. Parece difícil, pero no es tanto, nuestro cuerpo lo hace cada segundo de nuestras vidas.

Para ello es esencial entender y comunicar la información, así como interactuar en simbiosis con los tiempos, para poder identificar las oportunidades que ofrece ese entorno diferente que estamos viviendo.

Concretamente ahora,  el volumen ingente de información que estamos manejando de ida y vuelta es casi imposible poder discriminar si está adulterada o no, si es real o inventada. La sensación contrastada que tengo es que mucha información no sirve para nada, salvo para programarnos como “borregos”. A esto incluyo prácticamente toda la información que venden en los medios de comunicación masivos. No discuto si alguien quiere consumir esta información, cada uno es libre de elegir el producto que necesita o desee. Pero es un producto a consumir, nada más. Que nadie piense que lo que aparece en los medios de comunicación es la realidad. Nunca vamos a tener un criterio real de lo que sucede en este mundo mirando solamente el telediario.

Algo que serviría y ayudaría a mucha gente  sería saber discriminar qué información tiene tintes de verdad, al menos de sinceridad, y cual es sospechosa de manipulación interesada. Si no, es muy difícil mantenernos  despiertos ante semejante caudal de información inservible.

Si conocemos las reglas de juego de este sistema, y además tenemos la capacidad de abstraernos del mismo, tendremos una perspectiva amplia de las cosas. Recordar el “mito de la caverna de Platón”. Que no tenga que salir nadie de la cueva para decirnos las oportunidades de nuevas realidades que existen ahí fuera, perderemos infinitas oportunidades, porque el mundo que vemos, es solamente eso, nuestra realidad. Es muy sano, de vez en cuando, explorar otras realidades, así es difícil que los cambios nos pillen dormidos.

 

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